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Mejores Papás
» (con hijos de 0 a 5 años) ¡qué maravilla!
Testimonio de Doris y Michael
Doris, una peruana casada con Michael, un alemán de Munich
donde actualmente viven con el pequeño Marcelito, le ha
escrito al P. Ennio el mail siguiente:
Queridísimo
Ennio,
Quisiera comentarte nuestras experiencias y nuestra
fascinación con el programa de «Cómo ser mejores papás».
Estamos encantados y muy sorprendidos con los resultados
que estamos obteniendo.
El programa, si realmente se pone en práctica con
perseverancia y amor, es increíblemente... ¡buenísimo!
Te voy a escribir algunas experiencias con nuestro
Marcelito.
Nosotros habíamos pensado poner en práctica el programa
cuando Marcel cumpliera un año, pues creíamos que podría
entender mejor a partir del año; pero, por experiencia, te
puedo decir que no es necesario esperar tanto: los niños
sienten y pueden entender lo que se les quiere enseñar, si
se hace con amor.
Dormir por las noches ya no es un problema para nosotros,
gracias al programa. Marcel con su corta edad ya entendió
que es necesario dormir y que sus padres también duerman,
pues así el día siguiente será mejor para todos.
Claro que esto se lo tuvimos que enseñar con mucha
paciencia y amor.
Especialmente yo tuve que ser muy fuerte y consecuente,
porque Michael tiende a flaquear y todavía no se da cuenta
cuando los llantos y gritos son para manipularnos.
Michael por su trabajo tiene que viajar; y para mí lo más
cómodo, cuando Marcel lanzaba un quejido en su cama, era
sacarlo inmediatamente y llevarlo a la nuestra; así “yo
podía dormir mejor”.
Claro que para Marcel esto era agradable. Sin darnos
cuenta lo seguimos haciendo también cuando Michael
regresaba de sus viajes; y para Marcel ya se estaba
volviendo una costumbre dormir en nuestra cama. Si no le
hacíamos caso, gritaba hasta conseguir lo que quería.
El resultado de este juego, era que Michael y yo no
podíamos dormir bien y finalmente estábamos de mal humor
al día siguiente: con facilidad y por cualquier tontería
discutíamos. Hasta que una noche dije: basta!!! No le
recogimos como de costumbre en la madrugada; y, como era
de esperar, lloró y gritó hasta más no poder.
Michael estuvo a punto de flaquear, pero no!!, yo estaba
segura que al bebe no le faltaba nada ni le dolía nada,
así que nos mantuvimos firmes. La lucha duró hasta las 5
de la mañana.
Al día siguiente fue lo mismo, pero sólo hasta las 3 de la
mañana.
La tercera noche no dio un solo quejido; y, a partir de
ese día, es increíble lo bien que todos podemos dormir. Ni
siquiera cuando está enfermo exige que lo llevemos a
nuestra cama. Ha comprendido perfectamente que recién
cuando se pone claro el día lo vamos a recoger.
A veces se despierta muy temprano; pero como ve que
todavía está oscuro, juega en su cama, conversa sólo e
intenta dormir otra vez. ¡Tendrías que verlo! Es para no
creer, pero es la pura verdad. Estamos muy felices por
estos resultados.
Yo misma estuve tan sorprendida que se lo conté a Stephi,
una buena amiga que me comentó que desde que nació su hija
Charlotte (que ahora tiene 4 anos) no había vuelto a
dormir una noche entera. Todas las madrugadas su hija
tenía sed o hambre, quería jugar o tenía miedo, etc.
Entonces ella utilizó la misma táctica. Yo misma escuché
los chillidos de Charlotte que decía: «Mala mamá; me
voy a ir donde mi papá; eres caca; eres tonta; bruja; por
qué no hablas conmigo, caca» etc.
Felizmente Stephi se mantuvo firme. Todos los días yo la
animaba y le aseguraba que pronto eso se iba a acabar. La
lucha entre Stephi y Charlotte duró más, casi tres
semanas. Ahora Stephi me agradece todos los días. Y
nosotros le agradecemos a este bendito programa.
¡Qué lindo es dormir toda la noche sin ser fastidiada!
Charlotte tiene mejor humor y su mamá también.
¡Gracias, queridísimo Ennio!!!!!
Lo mismo pasa con los alimentos. Cuanto más crece Marcel,
tanto mayores son las luchas de poder; pero el programa es
como esas vitaminas que tomamos para prevenir la gripe
antes de que empiece el invierno.
Felizmente, como dicen en el Perú, cuando Marcel está de
ida, nosotros ya estamos de vuelta y casi nunca picamos el
anzuelo. Cuando él nos pone a prueba, ya nosotros, por
haberlo leído en el programa, sabemos cómo debemos
reaccionar.
Un día Michael llegó a casa cuando estábamos almorzando y
trajo un pastel. Al verlo, Marcel ya no quiso comer más
sus verduras y lloró apuntando el pastel. No le exigimos
que comiera, pero tampoco le dimos el pastel. Lo restante
de la comida lo guardé y cada vez que tenía hambre le
ofrecía sus verduras, pero el quería el pastel. En la
noche otra vez le ofrecí sus verduras y sin hacer más
escándalo comió; creo que ha entendido que las reglas se
tienen que respetar. Ahora, no me creerás querido Ennio,
pero aunque haya otra cosa sobre la mesa, sabe que primero
tiene que comer sus verduras y después recibe su postre.
¡No hay más escándalos a la hora de las comidas!!
Cuando Marcel aún era muy pequeño (6 meses), yo empecé a
trabajar otra vez porque sentí que debía tener un poco de
distancia con nuestro hijo; temía apegarme a él o que él
se apegara a mí. Además quería volver a contactarme con
otras personas y hablar de otros temas que no fueran de
bebés. Pero empecé a sentirme culpable por dejarlo al
cuidado de otras personas; empecé a sentirme una mala
madre. Sin embargo, la pediatra me dijo que Marcel es un
niño que irradia mucha felicidad y del mismo modo su mamá;
me dijo que hay que darles a los niños un tiempo de
calidad y que de nada les sirve una madre estresada y a
punto de que le estallen los nervios; una madre que no se
arregla, no tiene ganas de jugar con su niño, y que todo
el tiempo se está quejando de él. (Exactamente lo mismo
que tanto recomienda nuestro programa).
Y es verdad: el tiempo que pasamos con Marcel es un tiempo
de oro para él; disfruta al máximo, porque nosotros
estamos relajados y compartimos sus momentos de juego con
mucha alegría.
¡Si lo vieras cuán feliz está cuando cenamos los tres
juntos, y cuando lo alabamos por sus logros! Esa felicidad
la vemos brillar en sus ojitos. Cuando va a la cama, lo
hace cantando o contando historias en su media lengua; y
no hace ningún problema para dormirse.
También
vemos la diferencia en los días en que estamos estresados
y no tenemos tiempo para él. Llevarlo a la cama es un
problema; se le ve inquieto y descontento y no quiere
dormirse. Así aprendemos de él que el estrés no le hace
bien a nadie.
Cuando discutimos, ahora, en su media lengua nos llama la
atención y no permite que levantemos la voz; cuando aún
era bebito, se asustaba y gritaba. Como ves, no nos deja
lugar para que discutamos. Si es necesario hacerlo, tiene
que ser de forma serena y sin gritar, pues, de lo
contrario, en seguida nos llega su resondrón!
Así como Marcel aprende de nosotros, también nosotros
aprendemos mucho de Marcel. Él nos hace entender que no es
lo material lo que necesita. Lo más grande que tiene en su
vida es el amor que nosotros, sus papás, nos tenemos. Eso
es lo máximo para él. Es por eso que Michael y yo siempre
tenemos que estar bien y crecer como pareja para que
nuestro Marcelito crezca sano y fuerte.
Queridísimo Ennio, lo que te contamos es el fruto de los
programas que nos has dado: «Cómo ser mejores papás» y
«Pareja viva».
Michael, Marcel y yo te estamos muy, muy agradecidos. Y te
pedimos, por favor, que en nombre nuestro lo compartas con
muchos padres y muchas parejas. ¡Qué suerte tienen los que
pueden vivirlos en vivo, tan cerca tuyo!
Ahí está el camino para llegar a ser buenos padres que
saben preparar a sus hijos para la vida; ahí está el
secreto para ser felices nosotros y hacerlos felices a
ellos.
Gracias también en nombre de Stephi, Charlotte, Regina y
de quienes hasta ahora han podido llevar el programa en
Alemania.
Tus hijitos que te aman
Michael, Marcelito y Doris
« Testimonio 2: »
El taller significó una esperanza para encontrar alternativas de solución de mis angustias como madre. Ahora que termina, sé que no soy la única que se siente así.
Siento que he crecido y que voy a seguir esforzándome día a día por ser una madre responsable, no perfecta, sólo responsable. Gracias a todos
« Testimonio 3: »
El taller me ayudó a mejorar mi comportamiento con mi hijo, comprenderlo, ayudarlo en sus diversas actividades; a tener paciencia y a ser asertivo. He comprendido que también los niños merecen respeto. Hay mucho por hacer, siento que es el comienzo de una gran experiencia: ¡Ser papá!. Gracias por darme las pautas.
« Testimonio 4: »
El taller significó una gran ayuda. La última sesión me encantó sobremanera porque pedí perdón a mi Danielito por un episodio muy triste. El taller me está ayudando, pero mi camino es largo y sé que será con mayor esperanza, a pesar que a veces la pierda. Me siento más alegre por ser MAMÁ, todavía puedo dar más a mi hijo.
« Pareja
viva»
Testimonios recogidos de la evaluación del programa
(Testimonio recogido de la evaluación del
programa)«El
que seamos una pareja feliz se debe en gran medida a la
formación que recibí en el Centro Catequetico Salesiano.
El curso de «Novios y otras parejas» nos preparó muy
bien para el matrimonio y todos los otros cursos que
llevé aquí fueron la base para recibir tantas
bendiciones.»
«Muchas
gracias a Ud. padre Ennio por su preocupación de que las
parejas mejoren y se den cuenta en qué están fallando.
Gracias, porque mi relación de pareja que no era mala
-creo yo- ha mejorado mucho más y mis hijos han notado la
diferencia.»
Si has recibido algún beneficio al vivir alguno de
nuestros programas déjanos tu testimonio
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